¿Tercera cultura? No, la cultura

Sobre las caracterizaciones de la tercera cultura que introducen Snow y Brockman.

En su reconocido libro “Las dos culturas”, el físico y novelista C.P. Snow expuso que en la Inglaterra de los años 30, los “intelectuales” literarios y los científicos pertenecían a dos grupos que ignoraban sus respectivos campos de experiencia. Poco después, Snow agregó una revisión: Las dos culturas: Una segunda mirada. En ella planteaba esperanzado que nacía una nueva cultura, la tercera, que, consideraba se encargaría de cerrar la brecha entre literatos y científicos.

Según los estudiosos esta tercera cultura —en la que se supone los literatos hablan con los científicos— ha brillado por su ausencia hasta finales del siglo XX. Sin embargo, en los 90 el americano John Brockman daba voz a “La tercera cultura”. La ciencia, que había estado ausenten de los círculos sociales y culturales, comienza a estar presente. Pero no como había bosquejado Snow.

Así, la tercera cultura — ese lugar de encuentro entre humanistas y científicos según Snow— pasa a ser, un grupo prácticamente exclusivo de científicos (americanos y británicos), ya que supuestamente los humanistas han renunciado a comunicarse con ellos. Los científicos contemporáneos en su faceta divulgadora, no dialogan con humanistas, artistas y poetas, sino directamente con el público. Ya no hacen falta intermediarios.

Brockman lo dice claramente, “…no son las disputas marginales de una clase de mandarines pendencieros porque afectan la vida de todos los habitantes de nuestro planeta. La tercera cultura está conformada por científicos y otros pensadores que, a través de su trabajo y escritos, están tomando el lugar del intelectual tradicional al hacer visibles los significados más profundos de nuestras vidas, y al redefinir quiénes y cómo somos”.

En los grandes debates públicos que atañen al siglo XXI, la ciencia, la tecnociencia, ha arrinconado a filósofos y poetas, pensadoras y artistas. Por tanto, el diálogo que tanto ansiaba Snow se ha transformado en un desplazamiento en el que los científicos copan el escenario.

El problema es real: si los humanistas no entienden mejor el lenguaje de las ciencias no pueden aspirar a participar en la búsqueda de respuestas a las grandes preguntas de la sociedad actual. Ante los grandes retos del siglo XXI, en la que los avances técnicos y científicos tienen un peso esencial, los y las humanistas necesitan cultura científica – apropiación de la ciencia – como es necesaria para toda la ciudadanía . Y viceversa. Las científicas, los tecnólogos deberán cubrir su formación en historia, filosofía, metodología…para superar el viejo concepto de que el progreso humano deriva exclusivamente de los avances científicos y técnicos.

O colaboran y trabajan codo con codo, o se forman lo suficiente, los unos y las otras, para lograr entenderse. Si los filósofos se atrincheran en sus departamentos universitarios, los literatos en la enésima interpretación de El Quijote, y los sociólogos se convierten en meros instrumentos de la tecnociencia, no aportarán en la búsqueda de respuestas actuales. Porque la única ciencia se hace con conciencia.

Como dice Jon Umerez en “El reto de la tercera cultura de Snow”: “Se trata como mínimo de acompañar y reforzar a la propia ciencia crítica, que discute la neutralidad de la ciencia explorando la conexión entre las implicaciones de la ciencia y su contenido, o de demandar más ciencia responsable, como la que encontramos en la reiterada advertencia de la comunidad científica acerca de la urgencia y gravedad de la crisis ambiental”.

Referencias:

  • Umerez, Jon (2019) El reto de la tercera cultura de Snow: nuevo ámbito de intervención para la filosofía. In Antonio Casado da Rocha (ed.) Cultura dual. Identidades en interacción universidad sociedad, 99-115. Madrid: Plaza y Valdés editores.
  • Snow, C. P Las dos culturas y un segundo enfoque. Madrid: Alianza,
  • Brockman, J La tercera cultura. Más allá de la revolución científica. Barcelona: Tusquets;
  • Gould, Stephen Jay [(2004) Érase una vez el zorro y el erizo. Las humanidades y la ciencia en el tercer milenio, Barcelona: Crítica
  • Francisco Fernández Buey Humanidades y tercera cultura.

Un congreso internacional de 175 personas en Boston provocó 330.000 contagios de coronavirus

CORONAVIRUS | Noticia en TV generalista | Informativos 15:00

Para ir al origen de este mega brote hay que mirar atrás, al principio de la primera ola. A finales de febrero de 2020, en un moderno hotel de la ciudad tuvo lugar una reunión profesional que se considera el origen de más de 300.000 contagios. No solo en EEUU, también en Europa y Australia.

Esta semana se ha publicado en la revista científica Science un artículo que recoge el estudio realizado por investigadores, universidades y departamentos de salud de esa ciudad. Los científicos han reconstruido la trazabilidad genética de esos casos de COVID-19 y creen que este es un buen ejemplo de la gran capacidad de propagación del virus.

Sí, el estudio ha rastreado al virus y han llegado a la conclusión que algunos eventos concretos, como este , pueden convertirse en bombas de superpropagación del COVID-19. Los datos sugieren que en el área de Boston hubo más de un centenar de introducciones de COVID, pero solo unos pocos fueron responsables de la mayoría de los contagios. La conferencia internacional de negocios ha sido uno de los casos más llamativos.

Así, esta conferencia sería la responsable de casi un 2% de los casos de Estados Unidos desde el comienzo de la pandemia. Aunque son estimaciones provisionales, transmiten el alcance de un único evento al principio de la pandemia.

El brote tuvo lugar cuando Europa y EEUU observaban con precaución lo que ocurría en China y no se habían tomado todavía medidas para contener la propagación del virus. De hecho hasta allí volaron Los directivos de una compañía biotecnológica procedentes de distintos países europeos o de Australia. Convivieron tres días y conocieron la ciudad. Despúes, volvieron a sus lugares de origen. Muchos de ellos y ellas enfermaron y el coronavirus se fue diseminando silenciosamente por Boston, por una treintena de estados de EE. UU y también a otros países, como Eslovaquia, Suecia y Australia.

Las conclusiones del estudio sorprende porque revela que este mismo origen provocó brotes importantes entre personas sin hogar. Los científicos destacan también el costo social y sanitario en casos en los que están implicadas persona jóvenes, sana y móviles, precisamente porque tienen más riesgo de transmitirlo. Una información muy importante para saber cómo bloquear la propagación del virus.

En su opinión, esta información es importante para controlar la propagación del SARS-CoV-2, especialmente si las vacunas resultan ser más eficaces para prevenir enfermedades que bloquear la transmisión.

“Toda forma de vida ha quedado achicharrada”

EXCLUSIVA | Primera entrevista con el astronauta Bernardo Zurgin en viaje espacial a los confines de la Vía Láctea

Última imagen del astronauta en la nave espacial en la que se encuentra en misión explortoria desde el pasado 3 de febrero.
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El 3 de febrero de 2021, Bernardo Zurgin se convertía en el primer astronauta que iniciaba una viaje cósmico incierto, que le ha llevado más allá de la vía Láctea, donde jamás había llegado el ser humano. Tras varias semanas sin comunicación, el astronauta ha podido entrar en conexión con el centro de control de la Administración Espacial de la ONU. Iruña Times ha tenido el privilegio de mantener una conversación en exclusiva con el capitán de la nave que explora, en solitario, el universo para buscar otros sistemas planetarios que pudieran albergar vida humana. Apenas cinco minutos hablando con la persona que más lejos ha llegado en el espacio y en el tiempo, dan para mucho.

Señor Zurgin la conexión con su nave ha sido imposible durante semanas… La Agencia Aeroespacial de la ONU sospechaba que la misión había fracasado. ¿Ha perdido el control?

Soy el capitán de la nave, tengo el control. La conexión ha sido imposible por la dimensión en que me encuentro. He estado llamando a la Tierra, esperando contestación. Sigo buscando cualquier señal de procedencia terrícola.

No hay señal de vida humana?

No, sigo buscando, pero es inútil. Estoy perdido en el tiempo, perdido en otra dimensión. Sigo, sigo y sigo. Los datos que recibo confirmarn que toda forma de vida en la Tierra ha quedado achicharrada, la atmósfera y los océanos se han evaporado por la proximidad del Sol, de ese viejo e hinchado sol.

¿Sabe dónde se encuentra ahora?

A dos mil millones de años luz de mi casa. Esto es, he recorrido una distancia descomunal que nunca hubiéramos imaginado. El 13% del radio total del Universo que teóricamente, y según los últimos cálculos, tiene 10.000 millones de años luz. Ahora mismo, siento que soy un cowboy del espacio azul eléctrico.

¿Se confirma que el planeta Venus, el más cercano al Sol ha desaparecido?

He visto hace unos minutos, ayero o ahora mismo – no lo sé bien – una luz, una luz cegadora, roja, rojísima, irreal. Nuestro sol está en fase terminal, lo que nos temíamos. Ha adquirido un gran volumen, se está agrandando y agrandando, y está engullendo y quemando primero lo más cercano, poco a poco, planetas más alejados. El planeta Venus, por ejemplo, hace tiempo que se apagó.

¿En su viaje cósmico ha llegado a salir de la vía Láctea?

Sí. Sigo viajando por el espacio con una velocidad cercana a la de la luz. Aquí se experimenta una extraña dimensión, la relatividad restringida dilata el tiempo. Saliendo ya de la Vía Láctea, he visto morir una estrella en el cielo de Orión, sí en el llamado brazo galáctico de Orión, donde se encuentra nuestro sistema solar. Además, los datos que he podido recabar dicen que nuestro sistema solar es cuatro veces más grande de lo que los astrónomos pensaban. El Brazo de Orión tiene unos 20.000 años luz de longitud. La galaxia es en realidad un poco más simétrica y regular de lo que creíamos.

¿Qué puede decirnos de esos otros sistemas planetarios?

Como saben el satélite Kepler encontró más de 2,500 exoplanetaslos fuera de nuestro sistema solar. Por eso, se organizó esta misión. Los planetas que he podido intuir hasta ahora me han parecido fascinantes. He podido acercarme a un planeta, conocido como HD 40307g, es una “súper Tierra”, con una masa ocho veces mayor que la de la Tierra. Otro planeta, Kepler-16b, orbita alrededor de dos estrellas… Esto, esto es…. ¿cómo describirlo?

¿Cómo se encuentra?

No estoy tan mal, juego al pocker con mi ordenador Hal. Nos entendemos bien los dos. Me ha ganado alguna partida al ajedrez, pero solo cuando estoy cansado. Pero sobre todo jugamos al pocker. A veces quisiera volver, otras no terminar nunca esta misión. Creo que es improblable buscar otros sistemas planetarios factibles para albergar vida humana. Se pasan los días y no tengo noticias desde la estación… A veces me siento solo y angustiado.

Para terminar, ¿quiere enviar algún mensaje especial?

Sí, muy especial: Me acuerdo de ti, como un cuento de ciencia-ficción. Gracias por esos días que me regalaste. La persona a la que va dirigido lo entenderá.

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NOTA: Entrevista ficticia basada en la canción de M-Clan “Llamando a la tierra” para la asignatura Periodismo científico (Tarea 10.1)

El presidente del Gobierno tomará un fármaco experimental contra el VOCID-19

La comunidad científica considera una irresponsabilidad el anuncio del ejecutivo

El medicamento ya ha sido administrado a miles de sanitarios.

El presidente del Gobierno de Spanistán, Martín Pescador, ha anunciado hoy, en rueda de prensa en el Hospital Zental de Madrid, que tomará hidroximedicamentina, para no infectarse de VOCID-19. Se trata de un fármaco experimental que aún se encuentra en fase de investigación clínica, y que según ha comunicado esta mañana, ya ha sido administrado a miles de profesionales sanitarios. Científicas consultadas por este medio consideran una irresponsabilidad la decisión tomada por el máximo representante del ejecutivo.

En palabras del presidente de Gobierno “miles de profesionales sanitarios en primera línea han tomado la hidroximedicamentina para, con un poco de suerte, no infectarse de la enfermedad VOCID-19”. Pescador ha hecho estas declaraciones rodeado de una decena de representantes del personal sanitario del hospital, que ya ha recibido el fármaco, tras ofrecerse voluntariamente para testar la capacidad de este medicamento para frenar la enfermedad y la propagación del virus.

Según han explicado, la hidroximedicamentina es la primera terapia diseñada específicamente para el VOCID-19. Se trata de un cóctel de anticuerpos anti-virales desarrollado por la compañía Reguetón para bloquear la capacidad de infección del nuevo coronavirus, una mutación sustancial del COVID-19 que provocó una de las mayores crisis sanitarias y sociales de la historia. Actualmente, está probándose en un ensayo clínico en fase 3 coordinado por la Universidad de Harvarabaca. El objetivo es que la Agencia del Medicamento, en un plazo mínimo, conceda una autorización de urgencia para su comercialización.

El nuevo fármaco ha sido diseñada por el personal investigador de la Compañía Reguetón. Para ello, han analizado miles de anticuerpos humanos producidos en ratones, que fueron genéticamente modificados para tener un sistema humano inmune, así como los anticuerpos identificados a partir de personas recuperadas de la enfermedad.

Desacuerdo de la comunidad científica

La noticia ha alarmado a la comunidad científica, que considera una imprudencia e irresponsabilidad promocionar de ese modo un fármaco cuyas propiedades y efectos secundarios se desconocen en humanos. Según ha indicado a este periódico Mar Sentido Común, viróloga del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas, los primeros datos sobre los ensayos clínicos todavía no se han publicado en ninguna revista. “Según, los datos que manejamos, tampoco se habían probado en personas. La respuesta en ratones parece que ha sido positiva, pero no es suficiente”.

Tanto Sentido Común como Ni Eznaiz Hemengoa presidente del Instituto Nacional de Salud, insisten en que el estudio no ha sido revisado por expertos independientes ni publicado en una revista científica. “Es muy inusual que se hagan públicos los resultados de un ensayo clínico sin que haya superado el proceso de revisión, y por eso pedimos cautela”. Las investigadoras consultadas recuerdan que en la anterior pandemia la precipitación en el anuncio de nuevos medicamentos produjeron “desorientación y desinformación entre la ciudadanía”.

Por su parte, la Compañía Reguetón ha confirmado, el estudio aún se encuentra en fase de desarrollo y reconoce que se necesitarán más pruebas en humanos para determinar con certeza su funcionalidad. «Por eso, hemos contado con la colaboración del personal médico y sanitario del Hospital Zental. Todavía no tenemos la certeza, pero la tendremos», ha apuntado el Doctor Leonardo Sinpapeles.

Se da la circunstancia, según el rotativo catalán Forca, de que el propietario de la compañía fabricante del fármaco, Sixto Romero, es un ex alto cargo del Ministerio de Sanidad, perteneciente al Comité Ejectuvio del Partido Sin Obreros.

Cómo se valida un fármaco

Como es sabido, en este momento hay miles de estudios clínicos en curso en todo el mundo investigando para dar con fármacos y vacunas que ayuden a luchar contra el nuevo virus global. Pero, las fases en el desarrollo de nuevos medicamentos desde que se comienza a investigar una molécula innovadora hasta que llega al mercado, son complejas. El proceso de desarrollo es largo y costoso ya que tiene que demostrar, a lo largo de sus distintas fases, que el nuevo medicamento reúne los requisitos de eficacia, seguridad y calidad exigidos para su comercialización y administración a las personas.

La tasa de éxito de los medicamentos experimentales que llegan a los estantes de las farmacias es bastante baja. Según la Agencia de Calidad de Medicamentos, solo cinco de cada 5.000 medicamentos preclínicos verán la luz del día, siendo probados en seres humanos. Además, las estadísticas muestran que solo uno de esos cinco será aprobado por los organismos sanitarios.

En este momento, la hidroximedicamentina se encuentra en Fase 3. Esto es, ensayos, que se llevan a cabo en más de mil pacientes y que suelen durar entre tres y seis años, evalúan la eficacia y seguridad del tratamiento experimental en condiciones de uso habituales y en comparación con los tratamientos ya disponibles. Suponiendo que un fármaco experimental cumpla con los criterios y se demuestre que es seguro, el siguiente paso es solicitar su aprobación.

Referencias:

NOTA: Noticia ficticia elaborada en para la asignatura Periodismo científico: Tarea 8.1.- Noticia sobre el uso de hidroximedicamentina

Joaquín Sevilla: “Soy un farandulero de la ciencia”

2021-02-05 | Izaskun Ibarra | Comunicación Científica

Doctor en física, docente e investigador. Dirige la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Es colaborador asiduo en radio, televisión y prensa y uno de los referentes en la divulgación científica estatal. Nada se le resiste. Disfruta haciendo ciencia en el bar o protagonizando webseries de misterio. Y le apasiona la ciencia cotidiana, esa que permite entender, por ejemplo, por qué la nieve es blanca.

Joaquín Sevilla Moreder en el Campus de la Universidad Pública de Navarra (UPNA)

¿De qué hablamos cuando hablamos de divulgación científica?

Detrás de la comunicación científica hay muchas variantes. Utilizamos “divulgación” como término paraguas en el que incluimos, por ejemplo, lo que hacen los museos y otras instituciones – formación no estructurada- o los centros de investigación, difundiendo su labor al público. Se incluye también la vertiente de cultura científica, hacer llegar a la ciudadanía conocimientos generales de ciencia que puedan tener interés o valor cultural. Ese es el concepto con el que más me identifico. En definitiva, hablamos de bajar el conocimiento de sus torres de marfil y conseguir que circule por los caminos que transitan habitualmente la gente común. Torres hay de la erudición, del aburrimiento o del desinterés, y una vez apeado de ellas, el conocimiento científico da para historias apasionantes.

Entonces, ¿La ciencia es más apasionante de lo que creemos los legos y de lo que trasmiten muchos investigadores y científicas?

Por supuesto. La ciencia transmitida con pasión y contada como elemento cultural es un conjunto de conocimientos apasionantes. Si son bien tratados y relatados, ¡claro! Se puede convertir en una pesadez cuando se explica de manera disciplinar, desde el principio hasta el final, de un modo estructurado, docente y repleto de ejercicios y detalles. En sí mismo, la ciencia es un cuerpo de conocimientos que, dependiendo del tratamiento, funcionará de un modo u otro. Pero, en general, se ha percibido de un modo aburrido y espeso. Ahora, con esta ola de divulgación, estamos empezando a ver su cara más apasionante.

De hecho, vivimos rodeados de ciencia, inmersos en ella: hablamos de cambio climático con los amigos, de sustancias químicas en el mercado, de lectura facial de emociones en las tertulias…. La ciencia lo inunda todo. ¿Nuestra cultura científica se corresponde con es omnipresencia?

En mi opinión, no. Ese es, precisamente, uno de los problemas: no haber considerado la ciencia como cultura, si no como un conocimiento específico, muy técnico. Esto afecta, por un lado, a la enseñanza formal, donde se desarrollan contenidos de manera científica sobre los que se pueden hacer problemas y profundizar, en lugar de analizar temas que pueden ser más cercanos a la vida cotidiana y al interés del estudiante. Tanto a nivel educativo, como después, en la consideración pública que tiene la ciencia, ese modelo nos aleja de la cultura científica. Como consecuencia, no la incorporamos y no la interiorizamos como el resto de la cultura, que es el filtro a través del cual vemos y entendemos la realidad

¿Podríamos decir que hay un déficit de cultura científica en la sociedad y un déficit de capacidad de divulgación en el personal investigador?.

Efectivamente, la inmensa mayoría de los profesionales que se dedican a la ciencia siguen teniendo esa visión. A la mayoría les da pereza intentar divulgar. Les cuesta acercarse, ponerse en la piel del receptor. Ni siquiera entienden en muchos casos el valor que pueda tener esa actividad. Pero empieza a haber, prácticamente en todas las instituciones, personas convencidas de que hay que hacer esa labor. Ya hay divulgadores conocidos en Twitter o en Órbita Laika, también profesores de universidades… Todavía muy pocos. De hecho, hay un promedio de un millar de profesores en cada universidad y reconocemos como divulgadores, tan solo a uno o dos. Queda mucho trabajo por hacer, sin duda.

¿De ahí la oferta de un Máster en Cultura Científica conjunto de la UPV-EHU y UPNA que usted codirige? ¿Cuál es el perfil del alumnado?

Sí, el máster intenta ayudar a paliar ese déficit de divulgación científica proporcionando un punto de partida. Estamos abiertos a distintos perfiles, pero nos interesa especialmente el profesorado de los primeros ciclos educativos. Está demostrado, en diferentes estudios publicados, que la edad en que se empieza a generar el estereotipo de que la ciencia es muy difícil, “Y por lo tanto, no es para mi”, es muy temprana. Ocurre entre los 6 y 8 años, muy especialmente entre las niñas. En consecuencia, cuando intentamos fomentar vocaciones con programas dirigidos a adolescentes de 15-16 años, vamos diez años tarde. ¿Cómo se llega a niños y niñas tan pequeños? A través de sus progenitores y de sus maestras. Por eso, nos parece tan importante que maestros y maestras no se sientan tan ajenos a la ciencia. El programa de cultura, historia y filosofía está pensado para generar ese enganche, para transmitir que la cultura científica no es de ciencias, la cultura científica es cultura y es de todos.

La cultura científica es cultura y es de todos

En una entrevista con un divulgador científico no podemos dejar de mencionar la pandemia. ¿Cómo ha afectado la pandemia a la divulgación científica? Somos cada vez más conscientes de vuestro trabajo…

Efectivamente, yo creo que se es mucho más consciente, porque la pandemia suscita multitud de dudas de carácter científico y se ha ido a buscar las respuestas a donde las haya. Y ese “donde las haya“, ha resultado muy sorprendente. Divulgadores tradicionalmente especializados en otros temas, se han lanzado más allá de lo que conocían y más de uno se ha columpiado. Han generado mucha polémica y mucha discusión. En medios de comunicación se ha dado voz a expertos que en realidad no lo eran y se ha generado un ruido de fondo muy importante. Pero, también es verdad que determinados divulgadores – especialistas en el tema o grandes profesionales del periodismo y se han sabido documentar y rodear de buenas fuentes, pues están proporcionando una guía muy necesaria para navegar en esta vida tan pandémica que nos toca llevar. Hay que estar al tanto y seguir distintos medios y divulgadores para ver quién te genera credibilidad y confianza.

¿Cuál sería el perfil del divulgador científico?

Hay distintos perfiles: profesionales de la comunicación que aprenden ciencia o buscan fuentes; o profesionales de la ciencia que deben aprender a comunicar. Creo que es un ecosistema con espacio para todos y que lo importante es hacerlo bien. La palabra clave es rigor, es la única frontera que no se debe traspasar. Dentro de eso, caben todos los formatos, todas las procedencias, todas las formaciones, los niveles, etc.

¿Qué consejo darías a alguien que empieza?

Si es un científico, que se lo tome con mucha calma hasta que esté estabilizado, porque la carrera científica es muy exigente, muy difícil en sus inicios, y la divulgación tienen muy poco o ningún reconocimiento en esa carrera. Por lo tanto, dedicarle tiempo en detrimento de actividades que sí que le van a ser valiosas, no es recomendable. Pero también les digo a mis estudiantes de doctorado, que si no son capaces de explicar su tesis a un público no versado, tal vez, no merezca la pena. Mucho ánimo para quien lo intente.

Ciencia en el Bar: Serie de experimentos tabernarios con Joaquín Sevilla y Javier Armentia.

Profesor, investigador, divulgador, animador… ¿Hay algo que se le resista?

Soy malo como humorista. Me considero un farandulero de la ciencia. Con Javier Armentia durante 5 años hemos hecho Ciencia en el bar. Ahora hemos puesto en marcha una miniserie de ciencia y misterio…. muy amateur, con la idea de explorar formatos y derribar mitos. Soy un catedrático con barba blanca y bigotes… Y hago bastante el payaso… Creo que ayuda a ver que el rigor y la seriedad en los contenidos no está reñido con la amenidad y el humor.

Ciencia en el Bar, blog, twitter, vídeos, presencia en los medios… ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada uno de estos canales?

Es interesante que se refuercen entre sí. Se trata de crear sinergias entre todos los canales y actividades que se desarrollan. Son parte de una misma labor. El mismo contenido lo puedes adaptar a distintos medios. Muchas veces una reflexión con los estudiantes en clase me inspira un post del blog. Están todos relacionados, y la ventaja de cada uno es el público al que llegan. A mí el medio que más me gusta es la radio porque llegas a la gente de improvisto. Una persona puede estar cocinando escuchando un programa generalista y sin buscarlo, entras tú y le cuelas con una historia de contenido científico. Normalmente, esa persona no hubiera ido a una charla, ni te sigue Twitter, ni va a leer un libro. Por esto, como forma de llegar a un público más amplio y sobre todo esa labor de incitar a la cultura científica donde menos te lo esperas, la radio es el que más me gusta. La persona que está haciendo la comida y que tiene una emisora generalista, le cuelas un contenido, que tal vez le guste. “Lo sacas del lado oscuro” porque le generas curiosidad.

Una filosofía de pescador….

Si, prefiero convertir a gente a esta visión, más que alimentar a los que ya están convencidos.

Recientemente habéis grabado una webserie “Ciencia y Misterio”, cuéntenos.

Muy divertida. Queríamos explorar un nuevo formato. Ha sido una evolución natural de los los vídeos de Ciencia en el Bar. Han sido cinco temporadas y en la última decidimos hacer unas modificaciones tipo Cámera Café. Allí ya teníamos que actuar un poco. De ahí, el salto a la webserie no fue tan difícil. Creamos una serie de misterio grabada en la propia universidad, siempre con contenidos científicos. La idea era que cada episodio tuviera una pildorita de divulgación. Además la trama tiene que ver con cómo se hace la ciencia y el sistema de publicaciones y posibles fraudes. Sabotajes, misterio…. Todo vale si respetamos el rigor científico.

Referencias:

¿Lo dice la ciencia? Confusión en tiempos de pandemia

EL dilema de publicar o no las conclusiones de los preprint, estudios científicos sin revisar.

Abril de 2020. Europa está confinada y consternada. Una epidemia desconocida con origen en China se propaga silenciosa y rápidamente por todos los rincones del mundo… La península es una de los más castigadas. Y faltan evidencias, evidencias científicas que alumbren el camino. Los medios emiten indicaciones de las autoridades, a la par que soflamas con vocabulario bélico. Estamos sedientos de información y de estudios veraces que nos ayuden a entender la enfermedad. Florecen, por doquier, “informes científicos”.

En ese momento, la redacción tiene conocimiento del estudio Phylodynamics of SARS-CoV-2 transmission in Spain desarrollado por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid que indica que el virus SARS-CoV-2 se hallaba ya presente en España desde mediados del pasado mes de febrero, y que su acceso al país se produjo a través de múltiples entradas, por lo que no cabía hablar de un único ‘paciente cero’ como inicio del brote epidémico. Información golosa, que tiene como fuente una institución de prestigio y aclara de algún modo cómo funciona la transmisión del virus. Lo dice la ciencia. ¡Sí? ¿Lo dice la ciencia?

¿Nos lanzamos? ¿Lo publicamos como sí lo hicieron varios periódicos de prestigio y televisiones generalistas? Si seguimos las prácticas de un periodismo científico crítico y honrado, responsable ante la ciudadanía a la que debe dar respuestas, optaría por defender su no publicación en ese momento. Estas son algunas razones.

  • La información se ha publicado en un preprint en bioRχiv, un repositorio en línea de acceso abierto que recopila prepublicaciones de artículos relacionados con las ciencias biológicas que aún no han sido revisados por pares. Al no haber pasado el filtro de la comunidad investigadora, es posible que el estudio no tenga la suficiente solidez.
  • Durante la pandemia COVID-19 se han depositado miles de preprints en los repositorios en abierto cuya difusión pública ha provocado más alarma y confusión en la sociedad y en los propios políticos y responsables que debían tomar decisiones.
  • Si nos fijamos en el contenido del estudio, en él se indica que las conclusiones han sido posibles gracias al análisis de los 28 primeros genomas del virus descifrados en España, coincidentes con las tres grandes familias del covid-19 identificadas en el mundo, denominadas S, G y V. La muestra, nos diría cualquier fuente consultada, es reducida. El propio estudio habla de su carácter inconcluso.

No olvidemos que nos encontramos en un momento de mucha atención pública, dada las circunstancias totalmente nueva y crítica, paralizados por la pandemia, a lo que se suma un ingrediente explosivo: las redes sociales. Y por muy precavidos que queramos ser, estamos dando por ciencia algo que no lo es. Al fin y al cabo, los prepints no son estudios científicos al uso, puesto que les falta una parte fundamental, y ha quedado demostrado durante estos largos meses, que pueden generar un ruido e intoxicación informativa incluso en la comunidad científica.

Tal y como se recoge en un artículo sobre este tema de la Agencia SINC, la propia directora del Instituto de Salud Carlos III , Raquel Yotti, advertía contra las malinterpretaciones, fruto de sacar “conclusiones contundentes” a partir de “estudios aún no revisados”. Mencionaba también la “irresponsabilidad” de que estos trabajos preliminares puedan servir para “culpar, estigmatizar o reforzar estereotipos”.

Si la dirección decide, a pesar de nuestra argumentación, que debemos realizar un artículo periodístico a partir de este estudio, el prepint podría ser el punto de partida de una investigación más laboriosa en la que será necesario contrastar con varias fuentes para confirmar los resultados y explicarle al público general qué supone que dicho trabajo sea un prepint. Asimismo, sería imprescindible conocer el testimonio de los autores para que expliquen el objetivo del trabajo, lo reducido de la muestra y todas las cuestiones que permitan aclarar las conclusiones a las que han llegado.

Bibliografía

Una conferencia internacional en Boston provocó más de 330.000 contagios por covid-19

La investigación se ha publicado en la revista norteamericana Science

Epidemiólogos y genómicos han rastreado las infecciones covid-19 en una conferencia de biotecnología de Boston a finales de febrero de 2020 y estiman que, en octubre, la reunión habría dado lugar a más de trescientos mil casos, en veintinueve estados y varios países. En el estudio, publicado por Science, han colaborado investigadores de distintos centros hospitalarios, universidades y centros de salud de Boston. Se considera que este podría haber sido uno de lo primeros brotes de una ciudad fuertemente castigada por el virus.

Según se recoge en el artículo, los datos sugieren que hubo más de 120 introducciones de SARS-CoV-2 en el área de Boston, pero que sólo unos pocos fueron responsables de la mayoría de la transmisión local: el 29% de las introducciones representaron el 85% de los casos. La conferencia internacional de negocios ha sido uno de los casos más llamativos, ya que condujo a una transmisión comunitaria sostenida. El trabajo ha sido liderado por Jacob Lemieux, un médico de enfermedades infecciosas e investigador postdoctoral en Harvard, y Bronwyn MacInnis, directora de vigilancia genómica de patógenos en el Programa de Enfermedades Infecciosas del Broad Institute.

Imagen  정훈 김 en Pixabay .Los investigadores han analizado cientos de eventos que tuvieron lugar en la primera ola.

El brote tuvo lugar cuando Europa y EEUU observaban con precaución lo que ocurría en China y no habían tomado medidas para contener la propagación del virus. Del centenar de casos que se detectó en el origen, el coronavirus se fue diseminando silenciosamente por Boston, por una treintena de estados de EE. UU y también a otros países, como Eslovaquia, Suecia y Australia.

Los científicos han logrado rastrear y reconstruir la trazabilidad genética de este superbrote y hallar un ancestro común. Las conclusiones sorprenden y destacan las estrechas relaciones entre grupos y poblaciones aparentemente desconectadas: “virus provenientes de viajes de negocios internacionales sembraron brotes importantes entre personas sin hogar, se extendieron por toda el área de Boston y se exportaron a otros sitios nacionales e internacionales” afirman en el estudio.

Los científicos han logrado rastrear y reconstruir la trazabilidad genética de este superbrote y hallar un ancestro común. Las conclusiones sorprenden y destacan las estrechas relaciones entre grupos y poblaciones aparentemente desconectadas: “virus provenientes de viajes de negocios internacionales sembraron brotes importantes entre personas sin hogar, se extendieron por toda el área de Boston y se exportaron a otros sitios nacionales e internacionales” afirman en el estudio.

La propagación exponencial de estos casos tienen primero un mayor impacto directo en las poblaciones más vulnerables, tal y como ocurrió con ancianos y personas sin hogar. Pero los científicos destacan las importantes implicaciones sociales y sanitarias de sus conclusiones ya que, “el costo para la sociedad es mayor en los casos en que están implicadas poblaciones más jóvenes, saludables y más móviles debido al mayor riesgo de transmisión posterior”.

En su opinión, esta información es relevante “para controlar la propagación del SARS-CoV-2, especialmente si las vacunas resultan ser más eficaces para prevenir enfermedades que bloquear la transmisión”.

¿A quién responde la UPNA?

Análisis de la iniciativa de divulgación científica en tiempos de pandemia #UPNAResponde

En marzo de 2020, al comienzo del confinamiento, la Universidad Pública de Navarra (UPNA) puso en marcha la iniciativa #UPNAResponde, en la que personal docente e investigador responde a la ciudadanía a cuestiones relacionadas con el COVID-19 y el estado de alarma a través de distintos artículos.

La iniciativa está alojada en el blog de divulgación científica “Traductor de ciencia” y es accesible a través del sitio web que la universidad crea bajo el lema #Quédateencasa. Hasta el momento, el blog tiene 54 entradas, las últimas de diciembre de 2020.

Los artículos abordan, entre otros, temas como: qué es el coronavirus, la respuesta del sistema sanitario ante la epidema, consecuencias psicológicas del confinamiento, el teletrabajo, políticas sociales o las estrategias para combatir la soledad. La ciudadanía puede plantear cuestiones que le preocupen a través de un correo electrónico.

Hasta aquí la descripción somera de una iniciativa interesante, en un momento muy oportuno. Es muy positivo que la comunidad científica de una universidad se muestre dispuesta a ofrecer su conocimiento en un momento de zozobra. Pero, considero que la propuesta no se ha adaptado a los nuevos canales y soportes de información. Tampoco a los “públicos”, a las distintas “audiencias”.

Los temas tienen mucho interés pero, muchos de ellos, son textos planos no adaptados al canal internet, sin apenas hipertexto, ni imágenes. Hay un intento por adaptar el lenguaje, aunque queda cojo. Diríamos que el discurso tiene dos de los elementos que establece Aristóteles para persuadir, logos y ethos, y carece del tercero, pathos, la emoción. Esa emoción que sirve para conectar con la audiencia y establecer puentes que permitan la trasmisión de conocimientos e inspirar cambios

El acceso a la página tampoco es excesivamente fácil. Además, el método para plantear las preguntas, adolece de agilidad, ya que la propia plataforma no permite hacerlas directamente.

En definitiva, además de “traducir” los textos, añadiría material de contenido transmedia como, por ejemplo, microvídeos con respuestas a esos temas de los científic@s de la UPNA. infografías, fotografías, podcast, etc. Hay distintas modos de enriquecer esa información para cumplir mejor el objetivo de dar respuesta a la sociedad “en general”.

Ahora bien, la iniciativa sí puede jugar un papel importante como fuente de información fiable para los medios de comunicación y para la propia comunidad universitaria. De hecho, pudimos escuchar a uno de los colaboradores más prolíficos del blog, el doctor Gerardo Pisabarro, en tertulias, noticieros y programas de radio, dando su opinión cualificada sobre distintos aspectos de la pandemia.

Aunque con otro enfoque, la Universidad de Murcia, por ejemplo, si ofreció una comunicación más viva y fresca, adaptada a las redes sociales (Divulgando en tiempos de confinamiento) y al público en general. Destaca en su oferte la serie de vídeos caseros elaborados por los propios científicos y científicas de la institución para dar a conocer en qué trabajan y con qué objetivos.

Bibliografía

La otra epidemia

Análisis sobre la cobertura informativa del COVID-19

Hastío, sobredosis, desconfianza, indigestión, infoxicación, sensacionalismo, ansiedad. Infodemia. Exceso de información, caos. Bulimia y anorexia. Ese es el resultado de la “guerra informativa” contra el coronavirus”. Efectos colaterales, lo llaman algunos.

No tengo datos. Tampoco certezas, ni estudios contrastados. Tengo algunas lecturas, impresiones propias y conversaciones con otras personas, también con colegas de profesión. La cobertura informativa de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, en general, ha pillado a los medios generalistas (radio, prensa, televisión) desnortados, con las redacciones mermadas, en plena crisis del sector. Y se ha notado.

Mucho ruido, mucho titular exagerado, muchos “expertos”, excesivas “especialistas”, demasiadas tertulias, estudios por doquier que no han sido contrastados. La situación económica de los medios alentaba más espacios de debate con “voces autorizadas” que un periodismo de investigación serio. (Sobredosis).

Y mientras, la sociedad estupefacta primero, alarmada después, se hacía preguntas; preguntas que exigían una respuesta por parte de la comunidad científica y de los responsables políticos. Movidos por esa urgencia, periodistas y “advenedizos” se han precipitado a compartir descubrimientos e hipótesis, con independencia de la calidad de los datos, sin contrastar la veracidad de la información, porque en muchos casos, también faltaba especialización. (Desconfianza. ¿Qué debo creer? ¿Es cuestión de fe?)

La Consultante – Xabi Gracia Arte

El periodista científico Antonio Calvo subraya en todas sus intervenciones que los periodistas debemos apelar a fuentes creíbles y tener cierta especialización para hacer nuestro trabajo. “El caso del periodismo científico es un poca particular porque las materias de las que trata son con frecuencia poco del dominio público y están a distancia sideral del conocimiento general. Para hacer las preguntas oportunas (nuestro oficio) hay que saber de qué va la vaina. Ese es nuestro trabajo “dar con las preguntas oportunas” hacerlas, obtener respuestas, contrastarlas y darlas a conocer de manera que se entiendan. Exige especialización” (Difícil tarea)

La palabra, añade, es nuestra herramienta. ¿Cómo se ha utilizado? Durante este último año, se ha empleado vocabulario bélico para narrar lo que nos estaba aconteciendo. “Guerra contra el virus”, “venceremos”, “lucharemos”, todos unidos” “todas unidas” batallas, armas, héroes… (Miedo. Desconfianza y abuso).

Comisarias de la información

En muchos casos, se han incumplido muchos de los mandamientos que establece Pampa García Molina, redactora jefa de la agencia SINC (Del artículo científico a la noticia) para realizar un buena información de salud. Entre ellos, la responsabilidad de saberse “comisario de la información”, ya que ellos seleccionan que información llega a la gente. Las fake news, la interpretación de los datos o cierta tendencia al sensacionalismo podrían ser otros de los temas para discutir.

A lo largo de este último año, también ha quedado claro que los ritmos de ciencia y periodismo son distintos. Ejemplo claro, el goteo primero y aluvión después, de informaciones sobre la vacuna. La cobertura mediática sin precedentes, se ha producido en tiempo real en una carrera en la que se ha valorado más la inmediatez. (Infoxicación)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya alertó sobre el tema allá por febrero. Antes de hablar de pandemia nos advirtió de la existencia de otro virus, el peligro por exceso de información alrededor del coronavirus. Lo hemos vivido en primera persona.

Sí es cierto, que algunos medios, y algunos periodistas concretos han sabido contextualizar la información y ofrecernos noticias veraces y, sobre todo, reportajes más pausados. Han hecho una labor esencial en la transmisión de la información y de las medidas de prevención. Sí, el virus también ha hecho aflorar lo mejor de la profesión. No hay blanco sin negro.

BIBLIOGRAFÍA

zientziaz mintzo

Blog del Experto en Comunicación Científica

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